Interfaces casi invisibles
Interruptores de bajo relieve, teclas retroiluminadas con brillo mínimo, superficies táctiles integradas en piedra o madera y escenas preprogramadas reducen la necesidad de paneles llamativos. La interfaz se percibe cuando se necesita y desaparece después, favoreciendo la calma visual. Incluso la retroalimentación háptica puede ser sutil, precisa y amable con el diseño, aportando seguridad sin sobresaltos ni estridencias en muros cuidadosamente compuestos.